¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Un gen llamado PAX6 dirige el desarrollo del ojo en el vientre de la madre. Un cambio en este gen altera el desarrollo del iris y de otras estructuras del ojo. El centro de la retina, que permite ver con nitidez, también puede desarrollarse poco. A veces la aniridia forma parte del síndrome WAGR, que conlleva riesgo de tumor de riñón.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
El problema del iris está presente desde el nacimiento. Otros problemas pueden aparecer con los años.
- Falta total o parcial del iris; la pupila se ve grande o irregular
- Sensibilidad a la luz
- Movimiento involuntario de los ojos, es decir, nistagmo
- Baja visión por el escaso desarrollo del centro de la retina
- Opacidad del cristalino, es decir, cataratas (en la mayoría)
- Aumento de la presión dentro del ojo, es decir, glaucoma; al final de la infancia o a edad joven
- Opacidad de la córnea, es decir, de la parte transparente de delante del ojo (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se hace con la historia familiar y una exploración detallada del ojo. La prueba genética confirma el diagnóstico al mostrar el cambio genético que causa la enfermedad. En los casos que parecen nuevos, también se examinan con atención los ojos de la madre y del padre.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento busca conservar y mejorar la visión. Para el glaucoma y las cataratas pueden hacer falta medicamentos o una operación. En algunas personas son útiles las lentes de contacto. Otra opción es un iris artificial colocado mediante operación, que reduce la sensibilidad a la luz. En los niños menores de ocho años se recomiendan controles frecuentes del ojo. En el síndrome WAGR, o si no se encuentra la causa genética, los riñones se controlan con ecografías regulares. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
Se hereda de forma dominante. La probabilidad de que pase de un progenitor afectado a un hijo es de 1 de cada 2 en cada embarazo. Aproximadamente dos tercios de los pacientes reciben el cambio de la madre o del padre. En los demás, el cambio aparece por primera vez y no hay otros enfermos en la familia. La aniridia causada por una lesión del ojo no es hereditaria. Se recomienda asesoramiento genético.