¿Qué ocurre en esta enfermedad?
El sistema inmunitario da una respuesta inflamatoria excesiva y equivocada. Las articulaciones se hinchan, duelen y se mueven con dificultad. Esto se acompaña de fiebre, erupción e inflamación de los órganos internos. La enfermedad empieza antes de los 16 años.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La fiebre puede empezar antes que la inflamación de las articulaciones o a la vez. Pueden aparecer:
- Fiebre que sube cada día y dura al menos 2 semanas (frecuente)
- Erupción que aparece y desaparece con la fiebre
- Hinchazón y dolor en una o varias articulaciones
- Aumento de tamaño del hígado, el bazo o los ganglios linfáticos
- Inflamación de la membrana del corazón o del pulmón (a veces)
- Dolor muscular y debilidad
¿Cómo se diagnostica?
No hay una sola prueba que haga el diagnóstico. Se hace con la exploración, los análisis de sangre y descartando otras enfermedades. Se revisan los marcadores de inflamación y el hemograma. Si hace falta, se estudian los ojos, el corazón y el tórax.
Tratamiento y cuidados
El objetivo es reducir el dolor y la inflamación y proteger las articulaciones. Pueden usarse antiinflamatorios y cortisona. Los medicamentos biológicos que frenan unas sustancias llamadas IL-1 o IL-6 tienen un papel importante. Existen tratamientos biológicos aprobados para esta enfermedad. La fisioterapia y el ejercicio regular protegen las articulaciones. El tratamiento lo planifican juntos el reumatólogo pediátrico, el fisioterapeuta y el oftalmólogo. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
Esta enfermedad no pasa directamente de los padres a los hijos. Algunos genes pueden crear predisposición. Factores del entorno, quizá las infecciones, pueden desencadenar la enfermedad. Es muy raro que dos niños de la misma familia estén afectados.