¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En la enfermedad de Behçet hay inflamación en los vasos sanguíneos. Esta inflamación puede afectar a muchas partes del cuerpo. Los síntomas aparecen y desaparecen a lo largo de meses o años. La causa no se conoce del todo; se cree que el sistema inmunitario tiene un papel.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar hacia los 20 o 30 años. A los brotes pueden seguirles periodos sin síntomas.
- Llagas dolorosas y repetidas en la boca (lo más frecuente, a menudo el primer síntoma)
- Llagas dolorosas en la zona genital (frecuente)
- Erupciones parecidas al acné o bultos rojos y dolorosos en la piel (frecuente)
- Inflamación en el ojo; visión borrosa y sensibilidad a la luz (en más de la mitad)
- Dolor e hinchazón en las articulaciones (frecuente)
- Coágulos en los vasos sanguíneos (a veces)
- Síntomas del sistema nervioso, como dolor de cabeza o problemas de memoria (a veces)
- Problemas del aparato digestivo (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
No hay una única prueba que demuestre la enfermedad. El diagnóstico se hace según la combinación de síntomas. En la prueba de patergia se pincha la piel con una aguja y se mira si aparece un enrojecimiento. Los análisis de sangre y las pruebas de imagen ayudan a descartar otras enfermedades.
Tratamiento y cuidados
No tiene un tratamiento curativo, pero los síntomas pueden controlarse. Se usan medicamentos que reducen la inflamación y que frenan las defensas. Si hay una afectación grave de los ojos o de los vasos, pueden necesitarse tratamientos más fuertes. Médicos de distintas especialidades hacen el seguimiento juntos. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad de Behçet no pasa directamente de padres a hijos. La predisposición genética y los factores del entorno influyen juntos. La enfermedad tampoco es contagiosa.