¿Qué ocurre en esta enfermedad?
El intestino empuja las heces hacia delante con contracciones de sus músculos. Estos músculos los dirigen las células nerviosas de la pared del intestino. En esta enfermedad, cuando el bebé está en el vientre materno, estos nervios no llegan a la última parte del intestino. La parte sin nervios no puede empujar las heces; las heces se acumulan y se produce una obstrucción.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar poco después del nacimiento. Los casos leves pueden notarse más adelante en la infancia.
- El bebé no expulsa la primera caca (meconio) en las primeras 48 horas
- Hinchazón del abdomen
- Vómitos verdes o amarillo-verdosos
- Estreñimiento que no se pasa y va en aumento
- Dificultad para alimentarse y aumento de peso lento
- Inflamación del intestino (enterocolitis): fiebre, diarrea maloliente (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
El médico explora el abdomen; si hace falta, hace un tacto rectal. La radiografía del abdomen puede mostrar la obstrucción. El diagnóstico se confirma con una pequeña muestra de tejido tomada por el recto (biopsia); en la muestra se mira si hay células nerviosas.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento principal es la cirugía. Se extirpa la parte del intestino sin nervios y se une el intestino sano al ano. A veces la operación se hace en dos fases; entre ambas se hace una abertura temporal en el abdomen (estoma). Antes de la operación pueden hacer falta lavados intestinales y líquidos por vena. En la mayoría de los niños el intestino funciona bien después de la operación. En algunos niños puede seguir habiendo estreñimiento o escapes de heces; el seguimiento regular y el apoyo con la dieta ayudan. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La causa de la enfermedad no se conoce del todo; intervienen varios genes. Alrededor de una quinta parte de los casos se ven en más de una persona de la misma familia. En una familia que ya tiene un hijo con esta enfermedad, el riesgo para un nuevo bebé aumenta un poco. No todas las personas que llevan el gen enferman. A veces puede formar parte de otra condición genética. El asesoramiento genético ayuda a la familia a entender su propio riesgo.