¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En el centro de la retina hay una zona pequeña llamada mácula. De ella dependen la lectura y el reconocimiento de caras. En la enfermedad de Stargardt se acumula aquí un residuo graso y amarillento. Con el tiempo, esta acumulación daña las células de la luz y las células mueren.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar al final de la infancia o a edad joven. La velocidad de la pérdida varía de una persona a otra.
- Pérdida de visión central en los dos ojos que aumenta lentamente (frecuente)
- Manchas grises, negras o borrosas en el centro del campo visual
- Sensibilidad a la luz
- El ojo tarda en adaptarse al pasar de la luz a la oscuridad
- Alteración de la visión de los colores (a veces)
- Pérdida de visión lateral (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
El oftalmólogo dilata la pupila y busca manchas amarillentas en la mácula. Se hacen fotografías de la retina y pueden hacerse pruebas de OCT y ERG. También puede pedirse una prueba de visión de los colores. La prueba genética confirma el diagnóstico.
Tratamiento y cuidados
Por ahora no hay un tratamiento aprobado. Las investigaciones sobre terapia génica y medicamentos continúan. Las ayudas para baja visión y el entrenamiento visual permiten aprovechar al máximo la visión que queda. Fuera de casa se recomiendan sombrero y gafas de sol. Los suplementos con vitamina A no deben superar la cantidad diaria recomendada. Evitar el tabaco y el humo del tabaco puede ser útil. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
Suele heredarse de forma recesiva. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. La madre y el padre portadores no suelen tener síntomas. En los matrimonios entre parientes, esta probabilidad puede aumentar. En un tipo menos frecuente, la herencia es dominante. El asesoramiento genético explica el riesgo para la familia.