¿Qué ocurre en esta enfermedad?
El gen OTOF fabrica una proteína llamada otoferlina. Esta proteína permite que la señal pase de las células auditivas del oído interno al nervio auditivo. Cuando el gen está alterado, las células auditivas funcionan, pero la señal no puede pasar al nervio. Esto se llama trastorno de la sinapsis auditiva.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
En la mayoría de los niños, la pérdida de audición es de nacimiento o empieza antes de aprender a hablar.
- Pérdida de audición grave o muy grave en los dos oídos (frecuente)
- Dificultad marcada para entender lo que se habla (en todas las personas)
- Pérdida de audición que aumenta de forma pasajera cuando sube la temperatura del cuerpo (en un tipo menos frecuente)
- Pérdida de audición que empieza leve y se agrava con el tiempo (en un tipo menos frecuente)
¿Cómo se diagnostica?
Algunas pruebas de audición del recién nacido miden el eco que llega del oído interno (prueba de OEA). En estos niños, esta prueba suele salir normal. En cambio, la prueba de audición del tronco cerebral (PEATC) sale alterada. El diagnóstico se confirma con una prueba genética que muestra dos cambios en el gen OTOF.
Tratamiento y cuidados
El apoyo auditivo temprano es muy importante para el desarrollo del habla y del lenguaje. Los audífonos a menudo no ayudan lo suficiente. El implante coclear puede ser útil porque estimula directamente el nervio auditivo. También existe una terapia génica para las personas que cumplen determinadas condiciones. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva; la madre y el padre suelen ser portadores. En cada embarazo de una pareja portadora, la probabilidad es del 25 %. Se recomienda hacer la prueba a los hermanos sin síntomas poco después del nacimiento y ofrecer asesoramiento genético.