¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Después de cada latido, el corazón se prepara de nuevo. Esta recuperación se hace a través de pequeños canales de las células del corazón. En esta enfermedad los canales no funcionan bien y la recuperación se alarga. En el ECG esto se llama QT largo. Esto puede causar ritmos repentinos, rápidos e irregulares.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Muchas personas no tienen ningún síntoma. Alrededor de la mitad de las personas que llevan el gen desarrollan síntomas.
- Palpitaciones
- Desmayo
- Ataques parecidos a convulsiones; a veces se confunden con epilepsia
- Síntomas al hacer deporte, sobre todo al nadar (en algunos tipos)
- Síntomas con ruidos repentinos, sustos o emociones (en algunos tipos)
- Síntomas en reposo o durante el sueño (en algunos tipos)
- Pérdida de audición grave de nacimiento (en un tipo raro)
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico se hace con el electrocardiograma (ECG). Si hace falta, se hace un registro del corazón de 24 horas o una prueba de esfuerzo. La prueba genética apoya el diagnóstico y puede mostrar el tipo. A los familiares cercanos de la persona diagnosticada también se les recomienda hacerse pruebas.
Tratamiento y cuidados
La mayoría de las personas toman cada día medicamentos que regulan el ritmo del corazón. Si el riesgo es alto, puede colocarse bajo la piel del pecho un aparato parecido a un marcapasos. En raras ocasiones se hace una operación que corta algunos nervios que van al corazón. Es importante evitar los medicamentos que alargan el QT; antes de cada medicamento nuevo se consulta al médico. Evitar los desencadenantes y el seguimiento regular forman parte de los cuidados. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
Los tipos más frecuentes se heredan de forma dominante. Cada hijo de un progenitor afectado tiene una probabilidad de 1 de cada 2 de heredarlo. No todas las personas que llevan el gen tienen síntomas. El tipo raro con pérdida de audición se hereda de forma recesiva. En este tipo, si ambos padres son portadores, en cada embarazo la probabilidad de tener un hijo afectado es de 1 de cada 4. Se recomiendan el estudio de la familia y el asesoramiento genético.