¿Qué ocurre en esta enfermedad?
El sistema del complemento es una parte del sistema inmunitario que ataca a los microbios. En el SHUa este sistema funciona sin control. Daña la superficie interna de los vasos y se forman pequeños coágulos. Los coágulos afectan sobre todo a los vasos del riñón. También pueden verse afectados el cerebro, el corazón, los pulmones y el intestino. A menudo una infección o un embarazo desencadena la crisis.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La enfermedad puede empezar a cualquier edad. Los primeros síntomas pueden ser poco claros.
- Cansancio, irritabilidad y debilidad
- Palidez, color amarillo y falta de aire
- Moratones y sangrados con facilidad
- Sangre y proteínas en la orina
- Tensión arterial alta
- Empeoramiento repentino de la función del riñón
- Síntomas relacionados con el cerebro, el corazón o el intestino
¿Cómo se diagnostica?
Los análisis de sangre muestran anemia, destrucción de la sangre y plaquetas bajas. Se hacen pruebas del riñón y un análisis de orina. Para distinguirlo del SHU típico, se buscan en las heces bacterias que causan diarrea. La prueba genética y las pruebas de anticuerpos ayudan al diagnóstico.
Tratamiento y cuidados
Existen tratamientos aprobados específicos para esta enfermedad que frenan el sistema del complemento. Antes de estos tratamientos se pone la vacuna contra la meningitis. El recambio de plasma y la administración de plasma son métodos que se han usado durante mucho tiempo. Si los riñones no son suficientes, puede hacer falta diálisis. A algunas personas se les puede hacer un trasplante de riñón. Antes del trasplante se recomienda una prueba genética. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
En la mayoría de los pacientes no hay otros afectados en la familia. El cambio en el gen crea una predisposición a la enfermedad, pero por sí solo casi nunca basta. Cuando aparece en la familia, suele transmitirse con herencia dominante. En ese caso, el progenitor que tiene el gen lo transmite a cada hijo con una probabilidad de 1 de cada 2. No todas las personas que tienen el gen enferman. Con menos frecuencia, también se ve herencia recesiva. El asesoramiento genético ayuda a entender el riesgo.