¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En el AEH, una proteína de la sangre llamada inhibidor de C1 está baja o no funciona. En algunos tipos, en cambio, esta proteína es normal. Como resultado, aparecen hinchazones repetidas (edema) en distintas partes del cuerpo. La hinchazón en la garganta puede estrechar las vías respiratorias y poner en peligro la vida.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en la niñez y aumentan en la adolescencia. Las hinchazones no pican y suelen durar unos días.
- Hinchazón de las manos, los pies, los brazos o las piernas (frecuente)
- Hinchazón de la cara (frecuente)
- Dolor de vientre intenso, náuseas y vómitos por la hinchazón del intestino (frecuente)
- Hinchazón de la garganta y dificultad para respirar (a veces; puede poner en peligro la vida)
- Crisis que empiezan sin una causa clara (frecuente)
- Crisis que empiezan después de un golpe pequeño o de estrés (a veces)
- En las personas sin tratamiento, una crisis cada 1–2 semanas de media
¿Cómo se diagnostica?
Las hinchazones repetidas y una historia parecida en la familia hacen sospechar. En los análisis de sangre se miden el nivel de C4 y la cantidad y la función del inhibidor de C1. En algunos tipos, estas pruebas son normales. Entonces el diagnóstico se basa en los síntomas y en la historia.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento tiene dos partes. Durante las crisis se usan tratamientos que detienen la hinchazón. También hay tratamientos preventivos, de corta o larga duración, para evitar las crisis. Los medicamentos de tipo cortisona no son eficaces en estas hinchazones. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
El AEH suele transmitirse con un solo gen alterado. Por eso, en cada hijo o hija de un progenitor afectado, el riesgo es del 50 %. A veces el cambio del gen aparece por primera vez en la familia. Se recomienda estudiar a los miembros de la familia, incluidos los que no tienen síntomas.