¿Qué ocurre en esta enfermedad?
La enfermedad de células falciformes es un grupo de enfermedades hereditarias de la sangre. Los glóbulos rojos toman forma de hoz (media luna) y se vuelven rígidos. Estas células se rompen pronto y aparece anemia. Pueden bloquear los vasos sanguíneos pequeños e impedir que llegue oxígeno a los tejidos.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en la primera infancia. La gravedad de la enfermedad varía mucho de una persona a otra.
- Anemia; cansancio y debilidad (frecuente)
- Crisis de dolor repentino e intenso; pueden durar horas o semanas (frecuente)
- Dolor de huesos y articulaciones (frecuente)
- Infecciones frecuentes (frecuente)
- Hinchazón de manos y pies (a veces)
- Color amarillento de los ojos y la piel (a veces)
- Problemas para respirar (a veces)
- Problemas graves, como un ictus o daño en órganos (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
La enfermedad se detecta con un análisis de sangre. En algunos sistemas de salud se hace un cribado durante el embarazo y en el recién nacido. En el cribado neonatal se toman unas gotas de sangre del talón del bebé. Los adultos también pueden saber con un análisis de sangre si son portadores.
Tratamiento y cuidados
La base de los cuidados es aliviar el dolor y prevenir las infecciones. Para ello se usan medicamentos preventivos y vacunas. Cuando es necesario, se hace una transfusión de sangre o un recambio de sangre. En algunas personas puede plantearse un trasplante de células madre o una terapia génica. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
Para tener la enfermedad hace falta recibir un gen alterado de la madre y otro del padre. Los portadores no suelen tener la enfermedad, pero el gen puede pasar a sus hijos. Si la madre y el padre son portadores, el riesgo en cada embarazo es de 1 de cada 4. Se recomienda asesoramiento genético.