¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En esta enfermedad no funciona un sistema de enzimas de las células de defensa. Este sistema produce sustancias que matan los microbios. Por eso las células no pueden matar algunas bacterias y hongos. En el cuerpo también pueden formarse acúmulos de inflamación llamados granulomas.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en la niñez. En algunas personas, en cambio, aparecen a edades más avanzadas.
- Infecciones graves y repetidas por bacterias y hongos (frecuente)
- Infecciones de los pulmones, como la neumonía (frecuente)
- Infección o absceso (bolsa de pus) en la piel, el hígado y los ganglios linfáticos (frecuente)
- Dolor de vientre, diarrea o heces con sangre (a veces)
- Náuseas y vómitos (a veces)
- En los niños, dificultad para ganar suficiente peso (a veces)
- Infección pulmonar grave tras el contacto con plantas en descomposición o con tierra (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
Las infecciones graves y repetidas hacen sospechar. Con análisis de sangre especiales se mide la capacidad de los glóbulos blancos para matar microbios. La prueba genética muestra qué gen está afectado.
Tratamiento y cuidados
Para prevenir las infecciones se toman de por vida medicamentos preventivos de forma regular. Estos medicamentos actúan contra bacterias y hongos. El trasplante de células madre puede lograr una curación duradera; se está investigando la terapia génica. Con el tratamiento preventivo, la mayoría de las personas llega a la edad adulta. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
El tipo más frecuente se transmite a través del cromosoma X y afecta sobre todo a los varones. En los demás tipos hace falta un gen alterado de la madre y otro del padre; niñas y niños se afectan por igual. Si se conoce el cambio del gen en la familia, se puede ofrecer asesoramiento genético.