¿Qué ocurre en esta enfermedad?
El cuerpo no puede quemar las grasas llamadas de cadena larga para obtener energía. Estas grasas están en la leche y en algunos aceites. En ayunas, el cuerpo depende de estas grasas, por eso la energía disminuye. Las grasas que no se pueden quemar se acumulan y pueden dañar el hígado, el corazón, los músculos y los ojos.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en el primer año de vida o en la primera infancia. El ayuno, una enfermedad o la fiebre pueden desencadenar los síntomas.
- Dificultad para alimentarse, náuseas y vómitos
- Debilidad y somnolencia
- Bajada del azúcar en sangre
- Músculos flojos
- Problemas de hígado
- Cambios en la retina; con el tiempo puede disminuir la visión, también la nocturna
- En la infancia más avanzada, dolor muscular, destrucción muscular y pérdida de sensibilidad en brazos y piernas
- Debilitamiento del músculo del corazón
¿Cómo se diagnostica?
En muchos países se puede detectar con la prueba del talón del cribado neonatal. El resultado del cribado por sí solo no da el diagnóstico. Se estudian en la sangre y la orina los productos de la descomposición de las grasas. El diagnóstico se confirma con una prueba genética.
Tratamiento y cuidados
La base de los cuidados es una dieta especial. Se reducen las grasas de cadena larga y se añade una grasa especial que el cuerpo sí puede quemar. El niño come a menudo y no pasa mucho tiempo en ayunas. El médico puede recomendar algunos suplementos nutricionales. En los días de enfermedad puede hacer falta un aporte rápido de azúcar. El corazón, los ojos y el desarrollo se controlan con regularidad. El médico de metabolismo y el dietista trabajan juntos. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite de forma recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Si la pareja es portadora, en cada embarazo la probabilidad de tener un hijo afectado es de 1 de cada 4. En los matrimonios entre parientes aumenta la probabilidad de que se junten dos portadores. El asesoramiento genético orienta a la familia y en futuros embarazos.