¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Los músculos guardan una reserva de azúcar llamada glucógeno. Cuando empieza el ejercicio, esta reserva se convierte rápido en energía. En esta enfermedad falta la enzima del músculo que hace este trabajo. El músculo no encuentra energía suficiente, sobre todo al comienzo del ejercicio.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en la infancia o en la juventud. Pueden ir de leves a graves.
- Cansancio temprano, dolor y calambres al inicio del ejercicio
- Alivio tras un breve descanso, el llamado "segundo aliento" (frecuente)
- Destrucción del músculo después de un ejercicio intenso (en aproximadamente la mitad)
- Orina oscura, de color rojo-marrón, después de la destrucción muscular
- Problemas de riñón por la destrucción muscular (a veces)
- Debilidad muscular permanente en edades más avanzadas (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
Se mide en sangre la CK, una enzima del músculo. El signo del "segundo aliento" ayuda al diagnóstico. Hoy el diagnóstico suele hacerse con una prueba genética en sangre. Antes se usaban la biopsia muscular y una prueba de ejercicio del brazo.
Tratamiento y cuidados
No hay ningún tratamiento aprobado específico para esta enfermedad. Es útil hacer ejercicio aeróbico regular, de intensidad leve a moderada, bajo control médico. Se evita el ejercicio brusco y muy intenso. Puede recomendarse una alimentación rica en hidratos de carbono complejos. En algunas personas puede recomendarse tomar azúcar antes del ejercicio. La investigación continúa. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. En los matrimonios entre parientes aumenta la probabilidad de tener el mismo gen alterado. Se recomienda asesoramiento genético para la familia.