¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En esta enfermedad, el sistema inmunitario ataca por error a los propios nervios. Se daña la vaina grasa que rodea los nervios, es decir, la mielina. Las señales de los nervios se hacen más lentas o se detienen. Los síntomas aumentan poco a poco durante al menos dos meses. En algunas personas la evolución es continua; en otras, con altibajos.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen aparecer de forma parecida en los dos lados del cuerpo.
- Debilidad en los brazos y las piernas (frecuente)
- Entumecimiento, hormigueo o pinchazos
- Reflejos disminuidos o ausentes
- Falta de equilibrio y torpeza al caminar
- Cansancio, ardor y dolor
- Dificultad para tragar o visión doble
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico suele hacerlo un especialista en neurología. Se hacen un estudio de conducción nerviosa y un EMG, es decir, una medición de músculos y nervios. Se puede medir el nivel de proteínas en el líquido obtenido de la parte baja de la espalda. Si hace falta, se hace una resonancia magnética de las raíces nerviosas.
Tratamiento y cuidados
El tratamiento busca calmar el ataque del sistema inmunitario contra los nervios. Se usan medicamentos de tipo cortisona, tratamiento con proteínas de las defensas (inmunoglobulinas) y recambio de plasma. El recambio de plasma consiste en renovar la parte líquida de la sangre. En 2024 se aprobó en Estados Unidos un nuevo tipo de medicamento para esta enfermedad. Si hace falta, se usan ayudas como el andador. Con un tratamiento temprano, muchas personas mejoran claramente. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La PDIC aparece porque el sistema inmunitario ataca a los propios nervios. No se conoce la causa exacta. Pueden influir infecciones, genes y factores del sistema inmunitario. No se ha descrito una forma concreta de transmisión en la familia. Si tiene dudas, puede hablar con su médico o con un asesor genético.