¿Qué ocurre en esta enfermedad?
La cistina es uno de los componentes de las proteínas. En esta enfermedad la cistina no puede salir del interior de la célula. Se acumula, forma cristales y daña las células. Los más afectados son los riñones y los ojos.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en la lactancia, después de los 6 meses. También hay una forma que empieza más tarde, en la adolescencia. Sin tratamiento, los problemas aumentan con el tiempo.
- Orinar mucho y beber mucha agua (frecuente)
- Falta de líquidos en el cuerpo, es decir, deshidratación
- No ganar peso y baja estatura (frecuente)
- Huesos blandos y curvados, es decir, raquitismo
- Cristales en los ojos y sensibilidad a la luz
- Con el tiempo, disminución de la función del riñón
- Problemas de tiroides, de músculos y para tragar (en edades más avanzadas, a veces)
¿Cómo se diagnostica?
El oftalmólogo busca cristales en el ojo con un microscopio especial. Se mide el nivel de cistina en los glóbulos blancos de la sangre. El diagnóstico se confirma con una prueba genética que estudia el gen CTNS.
Tratamiento y cuidados
Existe un tratamiento aprobado específico para esta enfermedad. Este tratamiento reduce la cistina de las células y es más eficaz si se empieza pronto. También hay una forma en gotas para los ojos. Son importantes reponer las sales y los minerales que se pierden por la orina, beber mucha agua y el apoyo nutricional. Si hace falta, se hacen diálisis y trasplante de riñón. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. En los matrimonios entre parientes estas enfermedades pueden ser más frecuentes. Se recomienda hacer pronto la prueba a los hermanos. Se recomienda asesoramiento genético.