¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En las células falta una enzima llamada esfingomielinasa ácida. Por eso una grasa llamada esfingomielina no puede descomponerse y se acumula en las células. Se ven afectados el hígado, el bazo, los pulmones y la médula ósea. En el tipo grave también se ve afectado el cerebro.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La enfermedad tiene un tipo grave del lactante (tipo A) y un tipo más leve (tipo B). También hay tipos intermedios. Los síntomas varían mucho de una persona a otra.
- Hígado y bazo grandes (frecuente)
- No ganar peso y retraso del crecimiento
- Infecciones de pulmón frecuentes y falta de aire
- Plaquetas bajas en la sangre, moratones y sangrados con facilidad
- Alteración de las grasas en la sangre (en el tipo B)
- Huesos más finos
- Retroceso en el desarrollo (en el tipo A)
¿Cómo se diagnostica?
El médico explora y mira el tamaño del hígado y del bazo. Se mide en sangre la actividad de la enzima esfingomielinasa ácida. El diagnóstico se confirma con una prueba genética que estudia el gen SMPD1.
Tratamiento y cuidados
Existe un tratamiento enzimático aprobado específico para esta enfermedad. Este tratamiento reduce la acumulación en el hígado, el bazo y los pulmones. Pero no actúa sobre los efectos en el cerebro. El apoyo nutricional, el apoyo respiratorio, la fisioterapia y el seguimiento regular también forman parte del cuidado. Las personas con el bazo grande deben evitar los deportes de contacto. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. En los matrimonios entre parientes estas enfermedades pueden ser más frecuentes. Es posible hacer la prueba de portador y la prueba durante el embarazo. Se recomienda asesoramiento genético.