¿Qué ocurre en esta enfermedad?
En las células falta una enzima llamada lipasa ácida lisosomal. Esta enzima descompone las grasas y el colesterol. Cuando falta, las grasas se acumulan en las células, sobre todo en el hígado. El hígado aumenta de tamaño y, con el tiempo, puede endurecerse.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La enfermedad tiene dos formas. La forma grave empieza en las primeras semanas de vida y es la más rara. La forma más leve empieza en la infancia o en la edad adulta.
- Hígado grande (en casi todos en la forma tardía)
- Bazo grande (frecuente)
- Vómitos, diarrea y heces grasientas
- No ganar peso (en el bebé)
- Color amarillo en la piel y los ojos (en el bebé)
- Colesterol y valores del hígado altos en la sangre
- Endurecimiento del hígado, es decir, cirrosis (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
En los análisis de sangre, los valores del hígado y el colesterol pueden salir altos. Se mide en sangre la actividad de la enzima; también puede usarse una gota de sangre seca. El diagnóstico se confirma con una prueba genética que estudia el gen LIPA.
Tratamiento y cuidados
Existe un tratamiento enzimático aprobado específico para esta enfermedad. En la forma del lactante, el diagnóstico y el tratamiento tempranos son muy importantes. En los bebés también se da una dieta especial con grasa restringida y suplementos de vitaminas. En algunas personas puede valorarse un trasplante de células madre o de hígado. El colesterol y el hígado se vigilan con regularidad. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. En los matrimonios entre parientes estas enfermedades pueden ser más frecuentes. Hacer la prueba a los hermanos es importante para tratar pronto. Se recomienda asesoramiento genético.