¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Las mitocondrias, la central de energía de las células, no pueden producir suficiente energía. Se afectan sobre todo los tejidos que necesitan mucha energía, como el cerebro, los músculos y el corazón. Aparecen zonas dañadas en las partes del cerebro que controlan el movimiento, el equilibrio, la deglución y la respiración. Puede deberse a un cambio en uno de más de 110 genes.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas suelen empezar en el primer año de vida. A veces aparecen después de una enfermedad con fiebre. En pocas personas empiezan en la edad adulta y avanzan más despacio.
- Vómitos, diarrea y dificultad para tragar (primeros síntomas frecuentes)
- No ganar peso
- Pérdida de habilidades ya adquiridas
- Músculos flojos, contracciones involuntarias y problemas de equilibrio
- Debilidad de los músculos de los ojos o movimientos involuntarios de los ojos
- Problemas respiratorios (frecuente)
- Engrosamiento del músculo del corazón (a veces)
- Crisis epilépticas, es decir, convulsiones
¿Cómo se diagnostica?
En la resonancia magnética del cerebro se ven zonas dañadas típicas de esta enfermedad. El lactato puede estar alto en la sangre, la orina o el líquido cefalorraquídeo. El diagnóstico se confirma con una prueba genética.
Tratamiento y cuidados
Todavía no hay un tratamiento probado para el síndrome de Leigh. El tratamiento se dirige a los síntomas y al apoyo. Incluye apoyo con la alimentación, fisioterapia y cuidados de las crisis y de la respiración. En algunos subtipos pueden ser útiles suplementos de vitaminas o una dieta especial. Muchos especialistas trabajan juntos en equipo. La investigación continúa. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La forma de herencia cambia según la causa. Lo más frecuente es la herencia recesiva. Si la pareja es portadora, en cada embarazo la probabilidad de tener un hijo afectado es de 1 de cada 4. En los matrimonios entre parientes, las enfermedades recesivas pueden ser más frecuentes. En aproximadamente una quinta parte, la enfermedad pasa de la madre a través de las mitocondrias. Raramente está ligada al cromosoma X o se debe a un cambio genético nuevo. El asesoramiento genético aclara el riesgo de la familia.