¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Los peroxisomas son pequeñas bolsas dentro de la célula que descomponen algunas grasas y sustancias dañinas. En esta enfermedad los peroxisomas no se forman o funcionan poco. Se acumulan grasas de cadena muy larga. Pueden verse afectados el cerebro, el hígado, los riñones, los ojos y los oídos. Hay formas graves, moderadas y leves.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
Los síntomas varían mucho de una persona a otra. En la forma grave empiezan al nacer; en la leve, más tarde.
- Flacidez muscular y dificultad para alimentarse
- Convulsiones, es decir, crisis
- Pérdida de audición y problemas de visión
- Problemas de hígado e ictericia (color amarillo de piel y ojos)
- Retraso del desarrollo
- Rasgos faciales característicos (en la forma grave)
- Problemas del esmalte dental y huesos más finos (a veces)
¿Cómo se diagnostica?
El primer paso es medir en sangre las grasas de cadena muy larga. También se hacen otras pruebas de los peroxisomas en sangre y orina. El diagnóstico se confirma con una prueba genética.
Tratamiento y cuidados
El cuidado se dirige a los síntomas y es trabajo de un equipo. Los audífonos, las gafas y la operación de cataratas pueden ayudar. Para alimentarse puede hacer falta una sonda al estómago. Pueden usarse suplementos de vitaminas solubles en grasa. En EE. UU. hay un tratamiento con ácidos biliares aprobado para los trastornos de los peroxisomas. Las glándulas suprarrenales, los huesos y los dientes se vigilan con regularidad. La educación especial temprana y la fisioterapia son importantes. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. Si se conoce el cambio en el gen, es posible el diagnóstico durante el embarazo. Se recomienda asesoramiento genético para la familia.