¿Qué ocurre en esta enfermedad?
Un cambio en el gen ARSA reduce la enzima arilsulfatasa A. Esta enzima descompone unas grasas llamadas sulfátidos. Los sulfátidos se acumulan en las células que forman la cubierta de los nervios. Esta cubierta se llama mielina. Con el tiempo, la mielina se daña en el cerebro, la médula espinal y los nervios.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La enfermedad tiene tres formas. La más frecuente suele empezar en el segundo año de vida.
- Dificultad para caminar, caminar de puntillas
- Pérdida del habla ya aprendida
- Debilidad muscular y después rigidez muscular
- Pérdida de sensibilidad en manos y pies
- Convulsiones, es decir, crisis
- En el niño mayor, empeoramiento del rendimiento escolar
- En jóvenes y adultos, cambios de conducta y psíquicos
¿Cómo se diagnostica?
La resonancia magnética del cerebro puede mostrar la pérdida de mielina. Se mide la enzima en la sangre y los sulfátidos en la orina. La prueba genética estudia los genes ARSA y PSAP. En niños muy pequeños, la primera resonancia puede ser normal.
Tratamiento y cuidados
Para algunos niños diagnosticados antes de que empiecen los síntomas o muy pronto hay una terapia génica aprobada. En algunos niños en esta fase también puede valorarse el trasplante de células madre. En los demás casos se da tratamiento de apoyo que alivia los síntomas. Por eso el diagnóstico temprano es muy importante. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La enfermedad se transmite con herencia recesiva. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. Una pareja de portadores tiene, en cada embarazo, una probabilidad de 1 de cada 4 de tener un hijo afectado. En los matrimonios entre parientes estas enfermedades pueden ser más frecuentes. El asesoramiento genético orienta a la familia.