¿Qué ocurre en esta enfermedad?
La AME es una enfermedad hereditaria que afecta a las células nerviosas del movimiento de la médula espinal. Estas células dan a los músculos la orden de moverse. Cuando las células se pierden con el tiempo, los músculos se debilitan y adelgazan. La debilidad es mayor en los músculos cercanos al tronco.
¿Qué síntomas pueden aparecer?
La edad de inicio y la gravedad de los síntomas varían mucho de una persona a otra. Pueden empezar en la infancia temprana, en la niñez o en la edad adulta. La inteligencia de los niños con AME no se ve afectada.
- Debilidad y flacidez en brazos y piernas (frecuente)
- Dificultad para sentarse, mantenerse de pie o caminar (frecuente)
- Temblor en los dedos (a veces)
- Curvatura de la columna, es decir, escoliosis (a veces)
- Dificultad para respirar (a veces; más en los tipos graves)
- Dificultad para tragar y alimentarse (a veces; más en los tipos graves)
¿Cómo se diagnostica?
Se piensa en el diagnóstico cuando se notan debilidad muscular y dificultad para moverse. El médico hace una exploración y comprueba los reflejos. El diagnóstico se confirma con una prueba genética en sangre. Esta prueba busca el cambio en el gen SMN1.
Tratamiento y cuidados
Existen medicamentos y terapias génicas dirigidos a la causa de la enfermedad. Estos tratamientos son más eficaces cuando se inician antes de que aparezcan los síntomas. Pero no pueden recuperar las células nerviosas ya perdidas. La fisioterapia, las ayudas para la movilidad y el apoyo respiratorio y nutricional también forman parte de los cuidados. El médico que sigue la enfermedad decide qué tratamiento es adecuado.
Para la familia: herencia y asesoramiento genético
La AME se transmite con herencia recesiva: las dos copias del gen están alteradas. La madre y el padre suelen ser portadores sanos. En cada embarazo, la probabilidad de que el bebé tenga AME es del 25 %. Se recomienda hacer pronto la prueba a los hermanos sin síntomas y ofrecer asesoramiento genético.